2025 ha sido un año clave para el arte contemporáneo, marcado por la fusión entre tecnología, experiencia inmersiva y reflexión social. El auge del arte digital, las instalaciones sensoriales y las narrativas sobre identidad, memoria y sostenibilidad han definido las principales tendencias globales.
Exposiciones icónicas como Infinity Mirror Rooms de Yayoi Kusama, la gran retrospectiva de David Hockney o la revisión histórica de Suzanne Valadon han confirmado el interés por revisitar a figuras consagradas desde miradas actuales. Al mismo tiempo, ferias como Frieze London, Art Basel Miami Beach y ART X Lagos reforzaron el carácter global y diverso del ecosistema artístico.
El año también destacó por el impulso a artistas emergentes y voces históricamente invisibilizadas, así como por el cruce entre arte, moda y cultura pop. En conjunto, 2025 deja un panorama artístico más abierto, híbrido y participativo, sentando las bases para una nueva etapa creativa en los próximos años.
Entre los artistas más destacados surge la figura de Laura Lima, artista contemporánea brasileña nacida en 1971 en Governador Valadares (Minas Gerais) y radicada en Río de Janeiro, conocida por desarrollar una obra que escapa a las clasificaciones convencionales como performance, instalación o escultura. Su trabajo reflexiona sobre la materialidad de los cuerpos vivos (humanos, animales y vegetales) y busca articular un lenguaje visual propio que no se reduzca a representaciones tradicionales, integrando al público, el tiempo y el espacio como componentes inseparables de la obra.
Su trabajo explora cómo la presencia, la experiencia directa y la incertidumbre pueden transformar lo que entendemos por arte, proponiendo situaciones que invitan a reconsiderar la relación entre obra, espectador y entorno. En 2025, la artista brasileña Laura Lima (Brasil, 1971) consolida su proyección internacional con una serie de exposiciones e intervenciones que reafirman su posición como una de las voces más singulares del arte contemporáneo actual. Su trabajo, situado en un territorio híbrido entre instalación, performance y escultura, propone experiencias en las que el cuerpo —humano o no—, el movimiento y la energía se convierten en materia artística.

Uno de los hitos del año es Balé Literal, presentado entre el 24 de abril y el 30 de mayo de 2025 en la Tanya Bonakdar Gallery de Nueva York. En esta instalación, Lima transforma el espacio expositivo en una coreografía mecánica: objetos suspendidos se mueven mediante poleas y sistemas de energía activados por un ciclista, dando lugar a un “ballet” literal en el que no hay bailarines humanos, pero sí acción, ritmo y tensión. La obra cuestiona las jerarquías tradicionales entre sujeto y objeto, y propone una reflexión sobre el trabajo, el esfuerzo físico y las relaciones de dependencia invisibles.
Durante el verano europeo, la artista realiza una intervención site-specific en el Panthéon de París, inaugurada el 7 de junio de 2025 y enmarcada en la Temporada Brasil-Francia 2025. La instalación dialoga con la monumentalidad del edificio y su carga histórica, integrando elementos escultóricos que contrastan lo orgánico y lo mineral. En este contexto, la obra de Lima activa una lectura contemporánea del espacio, tensionando la solemnidad arquitectónica con gestos sutiles y materiales que introducen movimiento y fragilidad.

Ese mismo año, Laura Lima participa también en la Boston Public Art Triennial, que se desarrolla entre el 22 de mayo y el 31 de octubre de 2025. Su presencia en esta trienal de arte público refuerza una dimensión clave de su práctica: la capacidad de activar entornos abiertos y urbanos, desplazando la experiencia artística fuera del espacio institucional tradicional y poniendo en juego la relación directa con el espectador cotidiano.
Aunque ya fuera del calendario de 2025, cabe destacar que estos proyectos anticipan una importante exposición individual en el Institute of Contemporary Arts (ICA) de Londres, prevista para comienzos de 2026, lo que confirma la continuidad y expansión de su trabajo en el circuito internacional.
A lo largo de estas propuestas, Laura Lima insiste en una poética donde la obra no se limita a ser observada, sino que ocurre en tiempo real. Su práctica disuelve los límites entre objeto, cuerpo y acción, invitando al espectador a habitar un espacio en constante transformación. En un contexto artístico cada vez más marcado por lo digital y lo inmaterial, Lima propone una experiencia radicalmente física, donde el movimiento, el esfuerzo y la presencia se convierten en lenguaje.