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LABoral convierte la fermentación en una experiencia artística total

Una experiencia sensorial en LABoral que explora la fermentación como práctica artística, científica y relacional para repensar el parentesco, la interdependencia y la vida en común en el horizonte del Simbioceno.

LABoral convierte la fermentación en una experiencia artística total
bonart gijón - 27/12/25

Los aromas se desplazan por el espacio y, al hacerlo, se depositan lentamente en el cuerpo del visitante, activando memorias latentes, saberes sensoriales y formas de conocimiento que no pasan por el lenguaje. En el centro de la instalación, una membrana de silicona suspendida —moldeada a partir del propio suelo de hormigón de LABoral— funciona como una presencia orgánica y ambigua: su textura y su forma evocan el scoby, ese organismo vivo que hace posible la fermentación, que une, transforma y sostiene procesos de vida a través del tiempo.

Huele a parentesco de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, propone la fermentación no solo como técnica ancestral, sino como una manera de pensar y sentir la conexión con lo vivo. La exposición se articula como un ensayo de relaciones expandidas, donde el parentesco deja de entenderse como herencia o filiación fija para convertirse en una práctica compartida: un entramado de vínculos que se construyen mediante la convivencia, la transformación mutua y las relaciones interespecie. En este sentido, la muestra cuestiona las ideas heredadas de pertenencia y abre la posibilidad de imaginar formas alternativas de comunidad basadas en el cuidado, la interdependencia y el cambio continuo.

La exposición creada por la Dra. Lea Luka Sikau y Denisa Půbalová, en colaboración con el científico Felipe Lombó, —que podrá visitarse del 7 de noviembre de 2025 al 2 de mayo de 2026— ofrece una experiencia sensorial inmersiva en torno a la cultura de la fermentación. El recorrido invita al visitante a oler, tocar y escuchar los elementos presentes en la sala, activando una percepción atenta y corporal que desborda lo puramente visual. Más que una muestra para ser observada, Huele a parentesco se presenta como un espacio para ser habitado, donde el cuerpo se convierte en un agente activo de conocimiento y donde lo vivo, en constante transformación, se revela como un proceso compartido.

Las esculturas dispuestas a ras de suelo materializan los paisajes sonoros recopilados por las artistas a lo largo del proceso de investigación. En ellas resuenan la vibración generada al prensar manzanas para elaborar sidra, los sonidos casi imperceptibles de la descomposición de la materia captados mediante hidrófonos, así como relatos y voces de personas que se dedican a la fermentación en Asturias, ya sea como práctica laboral cotidiana, como ritual festivo o como campo de experimentación científica. Estos registros convierten el sonido en materia escultórica y revelan la dimensión sensorial y cultural de procesos que suelen permanecer ocultos o silenciados.

La exposición se inscribe dentro de STUDIOTOPIA, un proyecto europeo de investigación de tres años (2024–2027) que reúne a once instituciones culturales y científicas. Su objetivo es activar la sinergia creativa entre artistas y científicos para abordar un desafío global: el Simbioceno. Este concepto, propuesto por el ecofilósofo Glenn Albrecht, plantea un horizonte en el que la humanidad aprende a convivir en armonía con la Tierra y con el conjunto de seres que la habitan, promoviendo relaciones de interdependencia, cuidado y desarrollo mutuo. Desde este marco, la exposición se presenta como un laboratorio sensorial y conceptual donde arte, ciencia y prácticas locales se entrelazan para imaginar otras formas de estar en el mundo.

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