La fibra y la arcilla son el punto de partida de la nueva exposición del Espai Barri Vell de Girona, que este septiembre abre su programación de otoño con una propuesta protagonizada por el artista textil Anna Carmona y la ceramista Jordina Díaz Ferrando, responsable del proyecto JORCERAMICS.
Bajo el título La Fibra y la Arcilla , la muestra plantea un diálogo entre dos disciplinas que comparten una estrecha relación con el gesto, la experimentación y la transformación de los materiales. La exposición se inaugurará el jueves 10 de septiembre, a las 18 h, y se podrá visitar hasta el 1 de noviembre en el Espai Barri Vell, en la plaza de los Lledoners, 1, de Girona. La propuesta cuenta con la colaboración de BoiraProject.
El proyecto parte de la voluntad de poner en relación dos formas de trabajar la materia que, de entrada, pueden parecer alejadas. Sin embargo, el textil y la cerámica comparten una dimensión física y sensorial que permite establecer conexiones entre las obras de las dos artistas. En ambas prácticas, el material conserva las marcas del proceso de creación y se convierte en testimonio de una acción, un tiempo y un paisaje.

En las prendas de Anna Carmona, la fibra adquiere una nueva dimensión a través de las texturas, superposiciones y posibilidades expresivas del trabajo textil. Las creaciones de JORCERAMICS, por su parte, parten de la arcilla para explorar las formas y superficies de la cerámica. El resultado es una conversación visual en la que los materiales establecen correspondencias más allá de sus características propias.
La muestra también pone el foco en la capacidad de la materia para conservar memoria. Las fibras, la tierra, las cortezas y las diferentes superficies presentes en las obras remiten a un territorio que se transforma constantemente ya las trazas que este proceso deja sobre los materiales. De esta forma, el paisaje no aparece únicamente como un tema, sino como una experiencia que se manifiesta a través de las formas y las texturas.
Esta aproximación convierte a La Fibra y al Arcilla en una exposición de carácter especialmente sensorial, que propone al visitante detenerse ante las obras y observar sus irregularidades, huellas y procesos que hay detrás. El diálogo entre ambas artistas construye así una suerte de geografía íntima, articulada a partir de materiales naturales y de la relación entre mano, materia y tiempo.