Un collar de platino engastado con 673 diamantes y un peso aproximado de 200 quilates ha sido robado del Museo de Artes Aplicadas de Viena (MAK) durante el horario de apertura al público. La joya, que perteneció a la reina consorte Nazli de Egipto y que había sido expuesta como parte de una muestra dedicada a la alta joyería de Van Cleef & Arpels, fue sustraída el jueves por la tarde en un asalto ejecutado en apenas unos instantes.
La policía austríaca busca a dos hombres que accedieron al museo como visitantes y que fueron captados por las cámaras de seguridad. Los sospechosos, que no llevaban el rostro cubierto, rompieron con un martillo la vitrina que protegía el collar y huyeron con la pieza ante la presencia de varios visitantes. No se produjeron heridos.
Tras el robo, los agentes desplegaron un dispositivo de búsqueda por el centro de Viena, con la intervención incluso de un perro especializado en rastreo. La policía ha difundido imágenes de los dos sospechosos y trabaja con la hipótesis de que el asalto podría haber sido cometido por encargo de una organización criminal.
El collar formaba parte de una exposición inaugurada en junio en el MAK, dedicada a más de 300 creaciones de la histórica firma francesa Van Cleef & Arpels. La pieza posee además un importante valor histórico. Según la documentación de la exposición, perteneció a Nazli Sabri, última reina consorte de Egipto, que la lució en 1939 durante la boda de su hija Fawzia con Mohammad Reza Pahlavi, entonces príncipe heredero de Irán y futuro sah.
La joya salió al mercado décadas después. En 2015 fue subastada por Sotheby's en Nueva York y alcanzó un precio de 4,3 millones de dólares, una cifra que da una idea de su extraordinario valor económico, aunque difícilmente refleja su dimensión histórica y simbólica.
La directora general del MAK, Lilli Hollein, reconoció que la institución había recibido con enorme impacto la noticia del robo. El museo había elaborado junto con Van Cleef & Arpels un dispositivo específico de seguridad para la exposición y había revisado sus protocolos antes de su inauguración, especialmente a raíz de los asaltos sufridos en los últimos años por grandes instituciones culturales europeas.
Según Hollein, el personal actuó siguiendo los procedimientos establecidos y mantuvo la calma durante el incidente. El museo ha insistido en que todas las medidas de seguridad habían sido estudiadas y preparadas específicamente para la muestra.
Una cadena de robos que preocupa a los museos europeos
El asalto de Viena se produce en un momento especialmente delicado para la seguridad del patrimonio cultural europeo. El mismo jueves, otro museo europeo sufrió un robo de enorme relevancia: en España fue sustraída parte del Tesoro de Villena, uno de los conjuntos de orfebrería de la Edad del Bronce más importantes de Europa.
La sucesión de golpes contra instituciones culturales se ha intensificado durante los últimos meses. En Italia, cuatro pinturas del maestro renacentista Antonello da Messina fueron robadas este agosto de un museo de la ciudad siciliana de Messina. Días antes, la policía italiana había recuperado tres obras de Paul Cézanne, Pierre-Auguste Renoir y Henri Matisse sustraídas meses atrás de un museo privado próximo a Parma.
Estos episodios se suman al espectacular robo perpetrado el pasado octubre en el Louvre de París, donde un grupo de delincuentes se llevó varias joyas históricas en un asalto ejecutado a plena luz del día.
Un reciente informe de Europol ha advertido precisamente del aumento de la violencia empleada en los robos contra museos europeos. Los delincuentes recurren cada vez con mayor frecuencia a martillos, mazas, hachas y explosivos para acceder a piezas concretas, mientras que en algunos casos llegan a utilizar armas de fuego o agredir físicamente al personal.