La Virgen de Meritxell adopta una nueva dimensión en el santuario que lleva su nombre. Coincidiendo con el 50 aniversario del nuevo Santuario de Meritxell, el espacio acoge temporalmente una imagen de gran formato de la patrona de Andorra creada por el artista Pere Moles con musgo natural. La intervención propone un diálogo entre naturaleza, tradición y contemporaneidad en uno de los espacios más simbólicos del Principado.
El nuevo santuario, proyectado por el arquitecto Ricard Bofill, fue inaugurado el 8 de septiembre de 1976. Medio siglo después, el edificio incorpora esta particular interpretación de la Virgen, que introduce un material orgánico en un espacio marcado por una arquitectura de fuerte personalidad y por la profunda carga simbólica de Meritxell.
La obra de Moles está realizada con Cladonia stellaris , conocida habitualmente como musgo de reno, un material natural recolectado manualmente de forma responsable en los bosques de Suecia y Noruega. Posteriormente, el musgo es sometido a un proceso de preservación basado en sales marinas, pigmentos a base de agua y otros componentes, que permite mantener su textura, volumen y apariencia natural sin necesidad de agua ni mantenimiento.
Más allá de su materialidad, la propuesta plantea una reflexión sobre cómo una imagen tradicional puede ser revisitada desde el arte contemporáneo. La Virgen, asociada a la identidad, la memoria y la tradición del Principado, aparece aquí construida a partir de un elemento procedente directamente de la naturaleza. El musgo deja de ser simplemente un material para convertirse en parte del discurso de la obra: un puente entre territorio, espiritualidad y creación contemporánea.
La instalación ha sido posible a raíz de las conversaciones mantenidas entre Pere Moles y mossèn Ramon de Canillo, que exploraron la posibilidad de presentar la pieza en Meritxell coincidiendo con una celebración tan significativa como el cincuentenario del nuevo templo. Su incorporación al santuario permite, así, establecer una relación directa entre la pieza y la arquitectura de Bofill, pero también entre la creación contemporánea y un sitio cargado de historia.
El proyecto todavía está en proceso de instalación. Durante los próximos días se incorporarán los últimos elementos de la intervención, así como la señalización explicativa, con la voluntad de ampliar el relato sobre los vínculos entre la obra, la naturaleza y la dimensión histórica y simbólica de Meritxell.
Cabe remarcar que se trata de una iniciativa artística personal de Pere Moles. No responde a ningún encargo ni a una producción institucional: el artista ha desarrollado y producido su proyecto con la voluntad de hacerlo coincidir con los cincuenta años del nuevo santuario.
Pero la pieza no es completamente nueva. La Virgen de Meritxell construida con musgo ya había formado parte de la exposición Moles Molsa , presentada el año pasado en Cal Pal. Su llegada ahora a Meritxell abre una nueva lectura de la obra, porque su significado se transforma al entrar en contacto directo con el espacio al que se refiere.