El MUCAC Málaga presenta en su sede de La Coracha una de las obras más significativas de la trayectoria de Marina Abramović. La videocreación Self Portrait (2002/2013), perteneciente a la Colección del Ayuntamiento de Málaga, podrá visitarse en el Espacio Audiovisual del museo entre el 28 de julio y el 11 de octubre de 2026, acercando al público una pieza que sintetiza algunas de las principales preocupaciones de la creadora: la vulnerabilidad del cuerpo, la conciencia de la mortalidad y la dimensión espiritual de la existencia.
Considerada una de las artistas más influyentes del arte contemporáneo desde que revolucionó el lenguaje de la performance en la década de 1970, Abramović ha dedicado más de cinco décadas a explorar los límites físicos, emocionales y psicológicos del ser humano. Su producción artística ha investigado conceptos como la resistencia, el dolor, la memoria, la presencia y la relación entre artista y espectador, situando siempre el cuerpo como territorio de experimentación y conocimiento.
Self Portrait se inscribe plenamente en esa línea de investigación. La videocreación nace a partir de la performance Nude with Skeleton, realizada por primera vez en 2002 y revisitada posteriormente por la artista, para abordar una cuestión tan universal como inevitable: la aceptación de la muerte como parte inseparable de la vida.

La obra encuentra parte de su inspiración en una práctica tradicional del budismo tibetano en la que los monjes conviven con los cuerpos de los difuntos como ejercicio de meditación sobre la impermanencia. A través de este ritual, la artista traslada al lenguaje audiovisual una reflexión sobre la finitud de la existencia y la necesidad de afrontar uno de los mayores temores del ser humano.
En la pieza, Abramović permanece tendida mientras un esqueleto realizado con las mismas proporciones que su propio cuerpo descansa sobre ella. El movimiento de la respiración provoca que el esqueleto parezca animarse, estableciendo un inquietante diálogo entre la vida y la muerte. Ambas dimensiones conviven en una misma imagen, convirtiendo al esqueleto en una presencia permanente que acompaña al ser humano desde su nacimiento y que simboliza, silenciosamente, su destino final.
Más que una representación de la muerte, Self Portrait plantea una experiencia de contemplación sobre la fragilidad de la existencia y la aceptación del ciclo vital. La tensión entre inmovilidad y respiración, entre presencia y ausencia, sitúa al espectador frente a una imagen de gran intensidad emocional que resume algunos de los temas esenciales de la obra de Marina Abramović.
La propia artista ha explicado en diversas ocasiones que una parte fundamental de su trabajo consiste en enfrentarse a los miedos más profundos. En este sentido, convivir con el esqueleto, observarlo o respirar junto a él constituye, para Abramović, una forma de comprender la muerte y de desactivar el temor que inevitablemente suscita. Con esta propuesta, el MUCAC incorpora a su programación una obra clave del videoarte contemporáneo que invita a reflexionar sobre la condición humana desde una mirada íntima, silenciosa y profundamente universal.