Del 25 de marzo al 31 de diciembre de 2026, el Museu de Reus presenta una exposición que mira hacia el futuro desde las raíces del pasado. ¿Y si Gaudí hubiera tenido IA? no es sólo una muestra sobre arquitectura o tecnología: es una reflexión sobre cómo los grandes cambios técnicos transforman los oficios, la creatividad y la forma de entender el mundo.
Con una estética futurista y un planteamiento alejado de las exposiciones tradicionales dedicadas a Antoni Gaudí, la propuesta pone el foco en sus orígenes y en su forma única de crear. Hijo de una familia de caldereros, Gaudí creció rodeado de metal, formas y trabajo artesanal. Esta relación con el oficio manual marcó profundamente su mirada y su capacidad para imaginar nuevas estructuras cuando nadie más lo hacía.

La muestra utiliza esta idea para establecer un paralelismo directo con el presente. Si la Revolución Industrial transformó los talleres y convirtió a muchos artesanos en trabajadores de procesos repetitivos, hoy la inteligencia artificial vuelve a sacudir el mundo laboral y creativo. Las herramientas, bancos de trabajo y objetos procedentes de las colecciones etnográficas del museo sirven para recordar que cada gran revolución tecnológica conlleva pérdidas, adaptaciones y nuevos oficios.
Uno de los ejemplos más reveladores es el de los antiguos caldereros vinculados a la destilación, que tuvieron que reinventarse con la llegada del gas y agua corriente en los hogares. Espacios emblemáticos como la Casa Navàs atestiguan esta capacidad de adaptación que acompaña a cada cambio de época.
Pero la exposición no queda en la memoria del pasado. También mira hacia delante. A través de reinterpretaciones de edificios de Gaudí generadas con inteligencia artificial, el visitante se adentra en un debate inevitable: ¿puede una máquina crear cómo lo haría Gaudí? ¿La IA es capaz de sustituir la intuición, la sensibilidad o la imaginación humana? ¿O sólo es una nueva herramienta al servicio de la creatividad?
La propuesta evita los discursos apocalípticos y apuesta por una idea clara: la tecnología transforma los procesos, pero el criterio sigue siendo humano. Al igual que la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad o internet redefinieron la sociedad de su tiempo, la inteligencia artificial marcará un antes y un después. La diferencia, sugiere la exposición, dependerá de cómo decidimos utilizarla.