El asalto de la ilusión –en el centro de artes Santa Mònica– propone hasta el 27 de septiembre, una lectura del arte como herramienta de engaño e ilusión explorando como éste ha influido en nuestra percepción de la realidad y ha funcionado, de algún modo, como punto de referencia del deseo colectivo e individual.
La exposición, comisariada por Enric Puig Punyet, aborda conceptos como la posverdad, las dinámicas de poder y los mecanismos del arte que, directa o indirectamente, provocan en el espectador una forma de mirar el mundo de acuerdo a unos códigos propios; de cómo el arte tiene la capacidad de desdibujar la línea entre realidad y ficción y convertirse en una mezcla de ambas que puede ser, al fin y al cabo, tan real como el sentido mismo —a veces ambiguo— de la palabra verdad.

Imagen del encuentro entre Núria Güell y el director del Santa Mónica, Enric Puig, en el que el artista le propuso aplicar, de forma literal y como acción artística, el ideario del centro de artes que dirige.
La exposición consiste en un recorrido dinámico —guiado por piezas de artistas como AA Murakami, Chico Amaral o Julia Santa Olalla— que pretende provocar, en el espectador, un choque constante entre la ilusión y realidad, evidenciando así los mecanismos en cuanto a la manipulación del arte sobre su percepción del mundo.
La exposición se estructura en un recorrido que integra cuatro espacios: el espacio de ilusión, donde se juega con el punto de vista y las leyes del espacio no están al servicio de la razón sino de la seducción; el espacio de revelación, que descubre la técnica del primero; el espacio de cuestionamiento, centrado sobre todo en las herramientas de manipulación digital de nuestro tiempo; y finalmente el espacio de recapitulación, que articula una genealogía de la percepción del arte y sus influencias sobre el contexto.
De esta forma, El asalto de la ilusión propone un diálogo sobre la capacidad del arte para engañar, o generar ilusiones, y su influencia sobre nuestra percepción del mundo en la actualidad.

. Obra de Miguel Mártir.