PALMADOTZE presenta en el Espai SMMonjos Vincles , la nueva exposición de Marta Marcé (Vilafranca del Penedès, 1972), una propuesta que profundiza en la pintura como espacio de percepción, presencia y experiencia interior. La muestra ofrece un recorrido pausado a través de su producción más reciente, consolidando una línea de trabajo que entiende la pintura no tanto como representación, sino como lugar de relación y escucha.
La exposición se articula en torno a It is all there (Todo está aquí), una serie concebida específicamente para este contexto, en la que Marcé investiga los vínculos invisibles que nos conectan con el entorno y con nosotros mismos. Las obras exploran relaciones sutiles y frágiles que a menudo quedan fuera del campo de la percepción inmediata, activando una lenta mirada que interpela tanto al cuerpo como a la memoria del espectador.

Marta Marcé, Serie 'Rice Papers, 2019.
Las pinturas se despliegan como espacios de silencio y de contemplación, donde el gesto y la materia construyen una tensión contenida. Con una paleta medida y una gestualidad precisa, el artista aborda la noción de vínculo como energía latente, constante pero no siempre consciente. Vínculos se configura así como una experiencia abierta, que no propone relatos cerrados sino que activa un campo de resonancias perceptivas en el que el espectador se convierte en parte activa del proceso.
A través de un lenguaje visual delicado y profundamente evocador, Marcé sitúa la experiencia del mirar en el centro del discurso. Lo observado y lo sentido no aparecen como elementos separados, sino como partes integrantes de una misma materia delicada. It is all there se presenta como un conjunto de obras especialmente pertinentes para los actuales tiempos de incertidumbre: piezas que apelan a la necesidad de reconectar con el medio natural, de aceptar la inteligencia inmanente de la vida y de reconocer la red simbiótica —invisible pero esencial— que nos sostiene.

Marta Marcé, Serie 'Colores', 2025.
El proceso de trabajo se convierte, para el artista, en una práctica de interacción directa con la naturaleza. Pigmentos, texturas y huellas naturales se integran en las obras como materia activa, dando lugar a superficies que a menudo se construyen a partir de dos o tres capas superpuestas. Este proceso se inicia con la recolección de flores y plantas y se desarrolla mediante una metodología deliberadamente abierta, donde el control cede espacio al azar. En este diálogo, la naturaleza no sólo es referente, sino que actúa como colaboradora creativa, aportando su propia lógica e inteligencia al resultado final.