En el MAAT de Lisboa, la luz deja de ser simplemente un recurso visual para convertirse en pensamiento, materia y emoción. La exposición Formas no Espaço… através da Luz (no Tempo), del artista galés Cerith Wyn Evans, transforma la Galería Oval en un espacio de contemplación y reflexión, donde cada gesto lumínico parece abrir un portal hacia nuevas formas de percibir el tiempo y el espacio.
El artista convierte el neón en lenguaje: no solo dibuja el vacío, sino que lo hace hablar. Sus esculturas de luz, acompañadas de sonidos e imágenes, revelan una percepción poética del espacio, invitando al espectador a un encuentro íntimo con el silencio, el movimiento y la memoria. La muestra propone que la experiencia artística puede ser, por sí misma, un acto meditativo. En un mundo saturado de estímulos, Wyn Evans nos recuerda que algunas exposiciones se viven mejor en silencio.

Foto Bruno Lopes.
La pieza central de la Galería Oval es una monumental estructura de neón blanco que parece respirar: se expande y se contrae como si la luz misma tuviera conciencia y memoria. Suspendida en el aire, esta instalación transforma el espacio en una partitura, donde las líneas de luz funcionan a la vez como dibujo, sonido y pensamiento. Cada movimiento lumínico es un ritmo; cada intersección, una pausa que invita a reconsiderar nuestra relación con lo que nos rodea.
El recorrido de la exposición, que se podría visitar hasta el 16 de febrero, comisariada por Sérgio Mah, ofrece un panorama completo del universo artístico de Wyn Evans. Esculturas de luz, instalaciones sonoras y videoinstalaciones conforman un entramado donde cada obra se convierte en una reflexión sobre la percepción, la temporalidad y la naturaleza del lenguaje.

Nacido en Gales en 1958, Wyn Evans comenzó su trayectoria en el cine experimental, explorando pronto cómo el sonido y la luz no solo llenan el espacio, sino que moldean nuestra conciencia de él. Su obra se distingue por una doble vertiente: filosófica y sensorial, rigurosa y poética. Cada instalación es una pausa en el tiempo, una traducción visual de lo invisible, un instante en que el espectador se encuentra a sí mismo dentro del arte.
La crítica internacional ha reconocido su singularidad: en 2018 recibió el prestigioso Premio Hepworth Wakefield de Escultura, un reconocimiento a la coherencia y profundidad de un trabajo que desafía constantemente los límites entre arte y filosofía. Hoy, su lenguaje es de luz, silencio y tiempo; una delicada conciencia de que el espacio no es solo vacío, sino un cuerpo vivo que podemos habitar, aunque sea por un breve instante.

En Lisboa, Wyn Evans propone una experiencia que es a la vez física y mental. Sus esculturas no se imponen al espectador: se insinuán, invitan a ser exploradas, respiradas y sentidas. Al final del recorrido, la sensación es persistente: haber compartido un momento con algo mucho más grande, haber tocado con la mirada un fragmento de lo intangible. Formas en el Espacio… a través de la Luz (en el Tiempo) no es solo una exposición; es un recordatorio de que el arte tiene el poder de enseñarnos a ver de nuevo, a escuchar el silencio y a sentir el tiempo.