Cuando el mundo tangible entra en contacto con la tradición simbólica se abre un espacio de alta intensidad poética: los gestos más ordinarios adquieren dimensión ritual y la materia visible se deja atravesar por lecturas invisibles. En ese territorio de fricción, cuerpos, espacios y objetos dejan de ser simples presencias físicas para convertirse en contenedores de memoria colectiva, relatos heredados y valores transmitidos a lo largo del tiempo. Es desde este punto de encuentro que Mercis Rossetti presenta Caminar sobre el agua en Can Manyé. Espacio de Arte y Creación de Alella, en un recorrido expositivo que podrá visitarse hasta el 1 de marzo.
El proyecto toma forma después de un año de peregrinaciones que dibujan un mapa fragmentado pero intenso: Galicia, Euskadi, Roma, Granollers y la Roca Umbert Fábrica de las Artes y los paisajes abiertos del Empordà. Un desplazamiento constante que atraviesa lagos, balsas, lavaderos y mares, y que se adentra tanto en iglesias vaticanas y templos romanos como en parroquias de barrio, museos y pequeñas capillas casi imperceptibles. El viaje no es sólo geográfico, sino también simbólico y corporal.

A lo largo de este trayecto, los pies desafían la gravedad mientras conviven con animales fantásticos y fórmulas que intentan explicar la flotación o calcular las velocidades exactas que harían posible el milagro. Las imágenes que emergen de este proceso no se limitan a representar al mundo, sino que lo construyen y lo hacen verosímil, sosteniéndolo en un equilibrio frágil entre creencia y demostración.
El camino es largo y meticuloso, hecho de acumulaciones y de búsqueda persistente, pero también de errores, pruebas y rectificaciones. Un proceso atravesado por desplazamientos y acompañamientos, por momentos de suspensión y de inestabilidad, en los que levitar y sostenerse se convierten en experiencias compartidas. Nada de esto habría sido posible sin la complicidad de todas aquellas personas que han acompañado al artista, sosteniéndola —literal y simbólicamente— a lo largo del recorrido.

A través de archivos, gráficas, diagramas e imágenes que fluctúan entre el imaginario sagrado y la observación científica, la propuesta investiga las fuerzas que sostienen y desestabilizan el cuerpo. El peso y la confianza, la flotación y la caída aparecen como nociones físicas pero también como metáforas de experiencias de fe, riesgo y memoria. De esta forma, el público está situado en un umbral perceptivo donde la mirada, la física y la memoria visual negocian constantemente sus puntos de equilibrio, siempre frágiles, siempre provisionales.
Después de proyectos como La joya , creado a finales de 2021 junto con Mercè Vila Rigat en el Museo de Pintura de Sant Pol de Mar, Rossetti vuelve a situar su obra en la comarca del Maresme con Caminar sobre el agua . La exposición se adentra en una frontera delicada donde la imagen se convierte en lenguaje común entre la ciencia y la fe.

El movimiento, lejos de ser sólo objeto de análisis o símbolo, se revela como forma de conocimiento. Una coreografía donde fe, ciencia y naturaleza se entrelazan para dar lugar a una poética del cuerpo que oscila entre lo sagrado, lo empírico y lo instintivo. La exposición parte así de un gesto casi imposible: avanzar lentamente sobre superficies cargadas de sacralidad. Paso a paso, el proyecto construye un itinerario en el que el desplazamiento se convierte en prueba, tensión y aprendizaje.