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Opinión

Jordi Maragall. La pérdida de un auténtico artista

Ritmes i colors IV. Sense data. Oli sobre tela. 60x73 cm.
Jordi Maragall. La pérdida de un auténtico artista

El mundo de la cultura ha perdido a una gran persona y sobre todo a un verdadero artista. El pasado 1 de enero nos dejó Jordi Maragall i Mira (Barcelona, ​​1936-2023). Fue un creador que con su actitud ha sabido responder a las necesidades introspectivas a través del ejercicio de la pintura.

Desgraciadamente, ha sido en el mismo momento en el que se presenta una exposición suya en la Fundación Lluís Coromina de Barcelona, ​​de la que soy el comisario y en la que tenía puesta toda su ilusión. Bajo el título “Siempre con las velas suspendidas”, extraído del poema Excelsior de su abuelo Joan Maragall, reúne –a través de cincuenta obras– una cata retrospectiva de más de sesenta años de actividad creativa. Un título sugerente en el que el poeta explica el viaje inacabable del creador, que busca el conocimiento en su devenir, y en el que Jordi Maragall, en su arduo camino se impregnó de experiencias y sabiduría. Las veces que nos vimos para preparar esta muestra, lo recuerdo con un carácter afable, dialogante y sincero; una posición enérgica en la defensa de la libertad creativa por encima de todas las cosas.

Jordi Maragall i Mira era miembro de una importante saga catalana de artistas y de intelectuales: hijo de Jordi Maragall Noble y nieto del poeta Joan Maragall. Cursó los estudios primarios y secundarios en la Escuela Virtèlia de Barcelona y su formación en pintura y dibujo la inicia en la Academia Valls también de la misma ciudad y la continúa en el Círculo Artístico de Sant Lluc. Terminado el Bachillerato, estudió pintura en el taller del pintor Ramon Rogent conjuntamente con Josep Roca, Pep Serra, Bosco Martí y otros. Participó en algunas colectivas y presentó una primera selección de sus obras en la Sala Vayreda de Barcelona en 1959. Seguirían unas estancias en Madrid y en París, gracias a una beca concedida por el Círculo Maillol (Instituto Francés de Barcelona) , que le familiarizaron con grandes museos y maestros y le conectaron con los lenguajes de la pintura internacional y las vanguardias europeas. Roualt, Matisse, Kokoschka, Léger, Morandi, Nolde y Munch, serán sus referentes.

Jordi Maragall. La pérdida de un auténtico artista Cinc franges. 2010 Oli obre tela. 92x73 cm.

Su inquietud le llevó a trabajar incansablemente en una pintura en la que alternó la figuración y la abstracción, así como la utilización de diferentes vocabularios. Pero será el eco expresionista su hilo conductor a lo largo de toda su trayectoria. Alberto del Castillo, Ángel Marsá, Rafael Manzano, Juan Cortés, Rafael Santos Torroella, Daniel Giralt-Miracle, José María Cadena, María Luisa Borrás, Pilar Parcerisas o Javier Rubert de Ventós, elogiaron en sus escritos el trabajo y la creación de ese infatigable artista.

Una obra difícilmente clasificable, ya que no sigue ninguna corriente ni tendencia determinada. Fuera de las modas establecidas, el realismo y la abstracción se verán reflejados dependiendo de sus necesidades, en un ir y venir sin ningún tipo de perjuicios. En el texto del catálogo de la galería Dau al Set (1984) la crítica Victoria Combalia hace énfasis en la utilización de diferentes expresiones yuxtapuestas que Jordi Maragall utiliza en su propio interés. Seguirán las muestras en la Sala Gaspar (1990) y en la Sala Parés (2015), entre otras, así como la que ahora sigue presente en la Fundación Lluís Coromina de Barcelona, ​​inaugurada en noviembre de 2022.

Esta exposición hace un recorrido por su itinerario vital: desde los retratos y las primeras figuras cargadas de magma pictórico, siguiendo por las figuras donde nos muestra su virtuosidad dibujística o naturalezas muertas donde busca la esencialidad de formas y colores que desnuda de toda anécdota. Más adelante, evoluciona hacia el predominio de los valores constructivos patente especialmente por el uso del color y el gesto. En ese momento se queda con la dinámica del disparo, con una fuerza desatada del movimiento y una contundencia cromática que invade el espacio pictórico.

Jordi Maragall. La pérdida de un auténtico artista Sèrie Franges VII. 2007. Pintura sobre paper. 100x70 cm.

Jordi Maragall nos deja un legado amplio, diverso y personal. Una obra franca en un viaje interior que sigue las señales vividas a través de percepciones, miradas, recuerdos, sentimientos y experiencias. Un trabajo nacido, de las vivencias más íntimas en busca de la máxima independencia.

Como persona y artista destacaría algunas cualidades que me transmitió de forma muy contundente: la sinceridad, la libertad y la pasión. Sinceridad por su posicionamiento, libertad porque nunca siguió ninguna corriente, prescindiendo demodos, y pasión por su acto compulsivo con un trabajo incansable y constante. Una tarea hecha día a día; persistente y tenaz; un trabajador inagotable para el que arte y vida fueron una misma cosa. Su carácter decidido le llevó a ser determinante en sus convicciones. Hemos perdido a un amigo y un gran artista. ¡Jordi siempre estarás en nuestro recuerdo!

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