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Opinión

Recursividad

En col·laboració amb A*Desk – Critical Thinking

Recursividad

De acuerdo con los lingüistas, la recursividad constituiría el único candidato firme para un elemento universal que pertenezca a todos los lenguajes. Tanto morfológicamente ( go-going-gone ) como semánticamente ( go under-undergo ), y sobre todo sintácticamente ( We must-We must be going-We must be going crazy ), una cantidad infinita de significado puede ser generado a partir de un grupo limitado de sonidos, palabras y reglas, por medio de añadir continuamente partes nuevas que hacen cambiar el significado, tanto de lo que había antes como de lo que es añadido, produciendo con cada palabra y con cada oración un nuevo todo y por tanto uno nuevo significado, ad infinitum , sin necesidad de llegar nunca a un final. La recursividad sería, entonces, ese operante universal que agrega partes a un todo en constante cambio y genera nuevos significados.

La recursión o recursividad, como una especie de selectividad modificada, tiene lugar no sólo en el nivel de los lenguajes altamente desarrollados, sino incluso en el nivel fundamental de nuestra propia biología. Como Terrence W. Deacon escribe en su libro Incomplete nature: how mind emerged from matter : “Los organismos no están construidos o ensamblados, sino que más bien crecen por la multiplicación de células. Un proceso que consiste en la división y diferenciación a partir de un estado previo. Tanto en el desarrollo como en la filogenia, todos preceden a las partes, la integración es intrínseca y el diseño se produce espontáneamente. La habitual metáfora de la máquina es una simplificación exagerada y engañosa.” (1)

Esta diferencia con las máquinas también puede verse en otro nivel de operaciones recursivas, es decir, las que tienen lugar en nuestros cerebros, cuyas redes neuronales difieren de las arquitecturas de los procesadores informáticos, puesto que los conjuntos complejos de neuronas se relacionan constantemente de nuevas formas para crear nuevas vías neuronales. En palabras del físico teórico Michio Kaku: “Las redes neuronales tienen una arquitectura completamente distinta a las computadoras digitales. Si suprimes un solo transistor en el procesador central de una computadora, ésta fallará. Sin embargo, si eliminas grandes trozos del cerebro humano, éste todavía puede seguir funcionando, con otras partes reemplazando las piezas perdidas.” (2)

Una vez más aquí podemos ver la flexibilidad de las estructuras recursivas, que en última instancia son responsables de nuestro ser; este “sistema de integración de información recursiva”, como lo llama R. Scott Bakker, y cuyas “singulares estructuras características solemos asociar con el punto de vista de la primera persona”. (3)

No debe extrañarnos, pues, que, además de nuestra biología y nuestro cerebro, las estructuras sociales también se construyan de acuerdo con un patrón recursivo. Como explica James Trafford: “Las interacciones dan lugar a nuevas normas cuando las actividades interrelacionales relevantes consolidan ciertos patrones de comportamiento como aceptables o no aceptables en las prácticas sociales, actuando recursivamente sobre los patrones subyacentes. Esto puede entenderse en términos de loops de retroalimentación recursivos, que se generan a través de las interacciones entre patrones de comportamiento; y hacen esto mismo con cada uno de los mecanismos que a su vez generan patrones de comportamiento, mediante mecanismos de respuesta diferencial.” (4)

Por último, la relación recursiva entre las partes y el todo también hace posible la vida en el planeta Tierra, así como un contexto planetario holístico que James Lovelock llama (un poco engañosamente) Gaia: “La evolución, en el contexto de Gaia, plantea entorno material de una forma que se encuentra ausente en la evolución darwiniana. En pocas palabras, si la evolución de un organismo particular cambia el entorno material de tal modo que afecta a las evoluciones posteriores, entonces ambos procesos se acoplan estrechamente.” (5)

Nuestro planeta no es simplemente una masa de roca fundida envuelta con corteza templada, agua y aire. Más bien, la vida siempre ha sido una coherencia integral de constantes influencias recursivas, (co)responsables de la cantidad de CO₂ en la atmósfera y del contenido de sal en los mares.

Por tanto, en lugar de una teoría de la evolución restringida, Lovelock, Latour y Donna Haraway recomiendan que no sólo los científicos naturales, sino la sociedad en su conjunto, se convierte a un darwinismo menos autopoético que simpoético o simbiogenético, dado que el fenómeno básico no es la mera respuesta reactiva y unilateral de las especies hacia su entorno, sino más bien la adaptación recursiva mutua, surgida entre categorías como “vida” y “medio ambiente” (que son siempre y en todas partes diferenciables , incluso cuando no sean concebibles por separado). Como ha dicho Haraway: “Si es cierto que ni la biología ni la filosofía siguen apoyando la idea de organismos independientes dentro de un entorno, esto es igual a decir: unidades interactuantes + contexto y normas. Entonces, sympoiesis es el nombre del juego.” (6)

La dinámica interactiva (y transgeneracional) mediante la cual los organismos influyen en su entorno (termiteros, colmenas, etc.) se conoce también como construcción de nichos ecológicos. Como escribe Gary Tomlinson, “la construcción de nichos ecológicos no se reduce a la evolución de los homínidos, sino que, por el contrario, es algo omnipresente en la historia de la vida. Y su rasgo sistémico fundamental es un circuito de retroalimentación”.

Es decir, la influencia evolutiva mutua entre organismos y ecosistemas. Aparte de estos loops de retroalimentación, Tomlinson también habla de esos “mecanismos de control que dirigen los ciclos constructivos de los nichos desde fuera. Tales controles externos no son de retroalimentación en absoluto, ya sea positivo o negativo; en su lugar, se trataría de elementos de “prealimentación” [ feedforward ] (7) .

La prealimentación siempre ha sido importante en la construcción de nichos: variaciones climáticas, cambios geológicos que van desde el vulcanismo hasta el movimiento de las placas tectónicas o los ciclos astronómicos… todos ellos, elementos de prealimentación que tienen una relación directa con la construcción de nichos entre los organismos terráqueos” (8) .

Lo que este resumen revela es que la recursividad tiene lugar en todos los niveles. Desde nuestras células a la atmósfera, desde nuestros procesos individuales de pensamiento hasta las estructuras sociales, la recursividad lo regula todo como un operador universal. Si seguimos sin entender esto, es decir, si no logramos entender que no podemos entender nuestra existencia y nuestro mundo por medios únicamente reflexivos, pagaremos un alto precio. Cualquier solución intelectual (metafísica), social o ecopolítica, deberá ser una que haya aprendido a lidiar con la estructura recursiva de nuestro universo.

Recursividad en Armen Avanessian, Meta-futuros , Barcelona, Holobionte Ed., 2021, traducción al español de Federico Fernández Giordano

Imagen: Andreas Töpfer, ilustración por el aforismo Recursividad/Recursion.

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1. Terrence W. Deacon, Incomplete nature: how mind emerged from matter , Nueva York, WW Norton, 2012, 36f.

2. Michio Kaku, Physics of the future , p. 82.

3. R. Scott Bakker, The last magic show: blind brain theory of appearance of consciousness , 2. Disponible en: < www.academia.edu/1502945/The_Last_Magic_Show_A_Blind_Brain_Theory_of_the_ App

4. James Trafford, Re-engineering commonsense , en Glass Bead 1 (2017): < www.glass-bead.org/article/ re-engineering commonsense/?lang=enview >

5. James Lovelock, A rough ride to the future , Londres, Allen Lane, 2014, p. 64.

6. Donna Haraway, Staying with the Trouble , Durham, Duke University Press, 2016, p. 33 (traducido al castellano como Seguir con el problema , Bilbao, Consonni, 2019).

7. El término feedforward , que aquí traducimos como “prealimentación”, surge en los últimos años como complemento o alternativa al conocido feedback (retroalimentación). Marshall Goldsmith y Jon Katzenbach lo han usado para designar a un tipo de retroalimentación hacia el futuro. [N. del t.]

8. Gary Tomlinson, Semiotic epicycles and emergent thresholds in human evolution , en Glass Bead 1, 2017.

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