En la historia del arte europeo de la segunda mitad del siglo XX, pocos artistas suscitaron tanta fascinación y controversia como Hermann Nitsch (1938-2022). Cofundador del Accionismo Vienés, su obra transformó la performance, la pintura y la acción ritual en un lenguaje artístico destinado a confrontar al espectador con las dimensiones más profundas de la existencia. Frente a las lecturas que redujeron su trabajo a la provocación, Nitsch defendió siempre una visión profundamente espiritual de su práctica: "Quería convertirme en pintor de iglesias", afirmaba, sintetizando una trayectoria marcada por la búsqueda de una experiencia estética cercana al rito.
Esa dimensión constituye el eje de from sunrise on, la gran exposición que presenta el Museo Nitsch de Mistelbach (Austria) hasta el 29 de noviembre de 2026. La muestra propone una nueva aproximación a la iconografía sagrada desarrollada por el artista desde comienzos de la década de 1970, revelando cómo elementos litúrgicos como la cruz, los colores ceremoniales o la custodia dejan de funcionar como referencias religiosas para convertirse en vehículos de una experiencia existencial total.

Comisariada por Julia Moebus-Puck, directora de colecciones del Museo del Accionismo Vienés de Austria, from sunrise on invita a reconsiderar el legado de Hermann Nitsch desde una perspectiva menos polémica y más cercana a las preguntas fundamentales que atravesaron toda su producción: la relación entre el ser humano, la naturaleza, el tiempo y la trascendencia. El resultado es una exposición que propone redescubrir a uno de los artistas más radicales del siglo XX como un creador profundamente comprometido con la posibilidad de devolver al arte su capacidad de generar experiencias transformadoras.
Lejos de plantear un recorrido cronológico, la exposición construye un espacio inmersivo donde pintura, vídeo, sonido y paisaje dialogan para sumergir al visitante en el universo sensorial concebido por Nitsch. El recorrido está organizado a partir de la secuencia de los colores litúrgicos —rojo, naranja, amarillo, blanco, negro, verde y violeta—, que estructuran la dramaturgia visual y sonora de la muestra y evocan los ciclos de la vida, la celebración, el duelo y la transformación.

Uno de los aspectos más singulares de la exposición es la incorporación de obras raramente mostradas al público, entre ellas varias grabaciones del paisaje realizadas por el propio artista con cámara en mano. La naturaleza del Weinviertel, región donde se encuentra el museo y donde Nitsch desarrolló buena parte de su actividad, adquiere así un papel protagonista como espacio de resonancia espiritual. Dos espacios concebidos como capillas —uno dedicado al silencio y otro al paisaje— amplían esta experiencia contemplativa, mientras que los poemas visuales de Heinz Cibulka dialogan con el conjunto.
La exposición toma su título de una expresión recurrente Orgies Mysteries Theater, el proyecto más ambicioso desarrollado por Nitsch durante décadas. En estas acciones de larga duración, cada jornada comenzaba 'desde el amanecer' (from sunrise on), subrayando la conexión entre el ritual artístico y los ritmos naturales. Para el creador austríaco, el arte debía activar todos los sentidos y permitir al individuo experimentar de manera intensa la vida, el sufrimiento, la celebración, la muerte y la renovación.

Aunque las acciones de Nitsch fueron objeto de intensos debates por el empleo de sangre animal y referencias sacrificiales, el artista insistió en que su objetivo nunca fue el escándalo, sino recuperar el poder catártico del ritual. Sus performances, influenciadas por la tragedia griega, la liturgia cristiana, el psicoanálisis de Freud y Jung, así como por la filosofía de Nietzsche y Antonin Artaud, aspiraban a transformar la experiencia estética en una forma de conocimiento emocional y espiritual.
