En Figueres se ha abierto una ventana privilegiada a la memoria visual del territorio con Objectiu Meli , una exposición que reivindica la figura del fotógrafo Melitó Casals Casas (1910–1990), conocido popularmente como Meli. Lejos de limitarse a una retrospectiva convencional, la muestra se despliega como un recorrido coral en tres espacios —el Museo del Empordà, la Casa Natal Salvador Dalí y la Sala de Exposiciones del Matadero— e invita a redescubrir un archivo fotográfico de un valor excepcional.
Comisariada por Manel Gràvalos y Francesc Guillamet, con la documentación de Santi Coll y la implicación directa de Jordi Meli, hijo del fotógrafo, la exposición pone de relieve cientos de miles de imágenes en diferentes formatos. De este inmenso legado, cerca de 100.000 fotografías ya han sido digitalizadas por el estudio familiar, permitiendo una nueva lectura contemporánea de un fondo que combina obra conocida con materiales hasta ahora inéditos.
Más allá de su valor artístico, el trabajo de Meli se revela como testimonio histórico de primer orden. Sus fotografías documentan las transformaciones sociales y paisajísticas del Empordà, Costa Brava y Pirineo a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, capturando con sensibilidad tanto la cotidianidad como los momentos clave de un territorio en constante cambio.

Uno de los ejes centrales de la muestra es la relación profesional y personal entre Meli y Salvador Dalí. Más que una simple colaboración, su conexión se consolidó a lo largo de cuatro décadas de intercambios creativos y complicidades. Considerado el fotógrafo de cabecera de Dalí, Meli retrató al artista en múltiples ocasiones, estableciendo una relación de confianza que trascendía el ámbito estrictamente profesional. En la Casa Natal, por ejemplo, se puede ver una fotografía emblemática de Dalí con Gala Dalí con motivo de su boda, así como una obra inédita que el artista dedicó al fotógrafo, representándolo con una silueta híbrida entre rostro humano y cuerpo de esfinge.
Sin embargo, Objetivo Meli no se limita a esta faceta más conocida. La propuesta expositiva amplía el foco para reivindicar otras dimensiones menos difundidas de su trayectoria, situándolo como una figura clave en la historia de la fotografía catalana del siglo XX.
La inauguración oficial tuvo lugar el 25 de abril, con la presencia de responsables institucionales como Mariona Seguranyes, concejala de Cultura y Patrimonio, y Eduard Bech-Vila, director de los equipamientos implicados. La exposición podrá visitarse hasta el 13 de septiembre, convirtiéndose en una cita imprescindible para entender no sólo la obra de Meli, sino también la construcción visual de un paisaje y de una época.
Como extensión de este reconocimiento, el Teatro-Museo Dalí incorpora también una muestra permanente dedicada al fotógrafo, reforzando así la idea de que la relación entre Meli y Dalí forma parte indisociable del patrimonio cultural de la ciudad.