"Dedico todo mi tiempo a hacer diseños", dice Mako Artigas. No escondía la emoción. El día anterior había celebrado su cumpleaños (89 años) y hoy, 13 de marzo, inauguraba la exposición homenaje rodeada de familia y amigos, que llenaban las Cotxeres del Palau Robert de Barcelona. La muestra ofrece una mirada amplia a la trayectoria de una de las creadoras más singulares del diseño textil internacional, un trabajo que durante seis décadas ha conectado la tradición japonesa con la modernidad artística europea.
Nacida en Tokio en 1937 y formada en la Universidad de Artes de Tokio, Mako Artigas llegó a Barcelona en 1960 y entró en contacto con la Escuela Massana, con la voluntad de dedicarse al diseño de estampación textil y de integrarse en los círculos artísticos europeos.

Perteneciente a la misma generación que Yayoi Kusama, Yoko Ono o Shigeko Kubota, pronto se movió por los ambientes de vanguardia de Barcelona y posteriormente de París, donde desarrolló buena parte de su carrera como diseñadora textil, creando cientos de dibujos destinados a la industria de la moda, inspirados muchos de ellos en elementos vegetales.
Sus composiciones, caracterizadas por un trazo libre e imaginativo, fueron adquiridas por grandes firmas de la alta costura y del prêt-à-porter como Christian Dior, Paco Rabanne, Nina Ricci, Courrèges o Kenzo, así como por prestigiosas industrias textiles europeas y japonesas. "A veces iba al Corte Inglés y encontraba mis estampados", comenta el artista. Enseguida su “trazo invisible” apareció en revistas de moda, escaparates y pasarelas de todo el mundo.
Paralelamente, Mako Artigas mantuvo una estrecha relación con el mundo artístico de su tiempo y conoció a figuras como Joan Miró, Alexander Calder, Eduardo Chillida, Georges Braque o Alberto Giacometti.
Casada con el escultor y ceramista Joan Gardy Artigas, hijo del célebre ceramista Josep Llorens Artigas, la diseñadora vive desde 1989 en Gallifa, donde ambos trabajan en los talleres vinculados a la Fundació Llorens Artigas. En este entorno, Mako ha ampliado su práctica hacia la cerámica y la porcelana, sin dejar nunca de dibujar. La continuidad creativa de la familia también se refleja en su hijo Isao. “Creo dos diseños por día”, dice con una sonrisa Mako, protagonista de un documental que recrea sus procesos creativos.
La retrospectiva coincide con la clausura del Año Catalunya-Japón. El comisariado corre a cargo de Ricard Bru, mientras que Menene Gras Balaguer dirige el proyecto. La exposición podrá visitarse hasta el 7 de junio.