Mani-Fattura: le ceramiche di Lucio Fontana, en la Peggy Guggenheim Collection de Venecia, es una exposición innovadora que revela una faceta menos conocida del artista y propone una lectura ampliada de su legado. A través de más de setenta obras cerámicas experimentales, la muestra explora la fusión entre arte, artesanía y diseño, e invita a reevaluar a Fontana no solo como el padre del Espacialismo, sino como un creador profundamente vinculado a la antigua alquimia del barro.
En este territorio material y simbólico, el gesto se encuentra con la materia y la forma surge del hacer, dando lugar a un proceso abierto y vital en el que, como señala Hecker, “la arcilla emerge como un receptáculo para la experimentación afirmativa de la vida, la multiplicidad y la generatividad”. El recorrido del museu veneciano se podrá ver del 11 de octubre de 2025 al 2 de marzo de 2026 y es la primera exposición museística dedicada exclusivamente a la obra cerámica de Lucio Fontana (1899–1968), uno de los artistas más innovadores —y, a su manera singular, irreverentes— del siglo XX.

Banana e pera, 1938, Rira Collection.
Aunque Fontana es conocido sobre todo por sus icónicos lienzos cortados y perforados de las décadas de 1950 y 1960, esta muestra, organizada por la historiadora del arte Sharon Hecker, dirige la mirada hacia una dimensión menos difundida pero esencial de su producción: el trabajo con la arcilla, iniciado en Argentina en los años veinte y explorado de forma constante a lo largo de toda su vida. La exposición propone así una relectura de su trayectoria, situando la cerámica no como un episodio marginal, sino como un laboratorio fundamental de su pensamiento artístico.
A través de más de setenta obras —varias de ellas nunca antes expuestas y procedentes de destacadas colecciones públicas y privadas— la muestra recorre la amplitud de la visión escultórica de Fontana en la cerámica, entendida por el artista como un terreno fértil para la experimentación continua. Su trabajo con la arcilla se desarrolló a lo largo de décadas y en contextos muy diversos: desde sus inicios en Argentina, pasando por la Italia del periodo fascista, un nuevo regreso a Argentina, y finalmente la Italia de la posguerra, marcada por la reconstrucción y el auge económico.

Crocifisso , 1952, MIC – Museo Internazionale delle Ceramiche in Faenza.
Mani-Fattura propone así una relectura de Fontana no solo como figura clave del Espacialismo, sino como un artista profundamente implicado con la materialidad y el potencial expresivo del barro. La exposición revela un perfil más íntimo y colaborativo, ligado a la fisicidad blanda de la arcilla y a vínculos duraderos con creadores y talleres como el ceramista y poeta Tullio d’Albisola y la histórica manufactura Mazzotti de Albisola.
La exposición se completa con un cortometraje realizado especialmente para la ocasión por el director argentino Felipe Sanguinetti, que acompaña el recorrido con un viaje visual por distintos espacios de Milán y por las colaboraciones de Fontana con arquitectos italianos de referencia.
