Escenarios de un coleccionista no es sólo un libro sobre arte: es una obra poliédrica que combina memoria personal, ensayo crítico y catálogo artístico. El volumen 27 de los Quaderns de Banyoles ofrece al lector una inmersión profunda en la trayectoria vital e intelectual de Jordi Gimferrer, una figura clave del panorama artístico catalán contemporáneo, tanto por su labor como crítico como por su faceta de coleccionista.
El libro, presentado en el Museu Darder, se articula como un testimonio de excepción. Gimferrer no observa el arte desde la distancia, sino desde la complicidad y experiencia directa. Amigo personal de muchos de los artistas más relevantes del siglo XX en Cataluña y en el Estado español, su relato es también el relato de una época, de unos círculos culturales y de una forma de entender la creación artística como diálogo constante entre personas, ideas y contextos.
A lo largo de las páginas, el lector descubre un itinerario vital marcado por los viajes, la curiosidad intelectual y la búsqueda de la esencia cultural de los sitios visitados. Este espíritu nómada y atento ha sido fundamental en la construcción de una de las colecciones privadas de arte más importantes y heterogéneas del país. Lejos de criterios rígidos o puramente especulativos, la colección Gimferrer responde a una mirada abierta, transversal y profundamente humanista.
El estudio histórico y artístico que acompaña el volumen —a cargo de Marissa Planas y Maria de Lluc Serra— permite contextualizar y analizar esta colección con rigor, convirtiendo el libro en una herramienta valiosa tanto para especialistas como para lectores interesados en la historia del arte. La obra recorre una gran diversidad de lenguajes, técnicas y estilos, desde las artes tradicionales hasta las vanguardias, poniendo de relieve la riqueza y complejidad del conjunto.
Entre los creadores representados encontramos nombres fundamentales del arte del siglo XX como Antoni Tàpies, Joan Josep Tharrats, Modesto Cuixart, José Guinovart, Salvador Dalí, Antonio Saura o Joan Miró, pero también artistas populares y obras provenientes de culturas diversas. Esta convivencia de universos estéticos refuerza la idea de que el arte no es un territorio cerrado, sino un espacio de encuentro e intercambio constante.
Uno de los grandes aciertos de Escenarios de un coleccionista es que no presenta a la colección como un conjunto estático de objetos, sino como un relato vivo, en evolución. Cada prenda es una historia, una relación, un momento compartido. El lector está invitado a mirar más allá de la obra ya entender el contexto humano y cultural que la ha hecho posible.
Por último, el libro adquiere una dimensión de futuro al presentarse como un auténtico catálogo y paseo anticipado por lo que será el Centro de Arte de Banyoles – Colección Gimferrer. En este sentido, el volumen no sólo documenta el pasado y el presente de una colección excepcional, sino que también proyecta una apuesta clara por el territorio, la difusión cultural y el acceso público al arte.