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Exposiciones

'Consuelo Kanaga. Atrapar el espíritu' en la Fundación Mapfre

La muestra, que se podrá visitar hasta el 25 de agosto, está compuesta por cerca de 180 fotografías y material documental de archivo diverso

Consuelo Kanaga. Young Girl in Profile [Noia de perfil], 1948. © Brooklyn Museum. (Foto: Brooklyn Museum)
'Consuelo Kanaga. Atrapar el espíritu' en la Fundación Mapfre

En 2003 la revista Life publicó 100 Photographs that Changed the World (cien fotografías que cambiaron el mundo), un compendio de los trabajos que han incidido en nuestro tiempo y que, sin duda, han contribuido a transformar nuestra mirada. Entre todas ellas, Vista desde la ventana a Le Gras, hecha por el ingeniero Joseph-Nicéphore Niépce en verano de 1826, es considerada la primera fotografía oficial. Con el fin de conseguirla, Niépce necesitó más de ocho horas de exposición para que la cámara oscura enfocada en una placa de peltre revelara la escena que él contemplaba. En aquellas ocho horas de sobreexcitación y desazón, de silencio esperanzador y mirada cautiva, Niépce nos emplazaba a una de las transformaciones más significativas de la modernidad. Con él, la fotografía iniciaba su propio camino y lo hacía con la convicción de que son muchas las formas de expresión y múltiples las miradas. Sin embargo, lo que sitúa la fotografía en el lugar más elevado del podio es su inherente persistencia en inmortalizar el tiempo. A partir de ese momento, esta disciplina se desarrolló para asentarse en todos y cada uno de los estamentos de la sociedad y, también, del ámbito íntimo y privado. El visor se convertía, así, en un caleidoscopio que se acercaba a los movimientos oscilantes del mundo, a los desagravios más salvajes, a las transformaciones más convulsas y al inherente deseo de denuncia que el nuevo lenguaje abrazaba. Sin embargo, pronto la fotografía se impregnó de gesto en un proceso donde sujeto y objeto –el ojo y el mundo– establecían una complicidad sin precedentes.

'Consuelo Kanaga. Atrapar el espíritu' en la Fundación Mapfre After Years of Hard Work (Tennessee) [Després d'anys de treball dur (Tennessee)], 1948. © Brooklyn Museum. (Foto: Brooklyn Museum)

“Cuando tomas una fotografía, es fundamentalmente una imagen de ti misma. Esto es lo importante. [...] Creo que lo esencial no es captar la vista sino el espíritu”, declaraba la fotógrafa estadounidense Consuelo Kanaga (1894-1978). Con un dilatado recorrido profesional que abarca las dos costas de Estados Unidos –San Francisco y Nueva York–, Kanaga inició sus pasos como periodista redactora y fotógrafa en el diario San Francisco Chronicle, donde entraría en contacto con los artistas de Camera Work, la revista de vanguardia de uno de los impulsores más relevantes de la fotografía, Alfred Stieglitz, con quien mantuvo una amistad tras trasladarse a Nueva York.

La trayectoria de esta artista de mirada atenta y desgarradora no se extendió en exceso, probablemente porque lo que más le interesaba era utilizar las posibilidades de la imagen como forma de denuncia. Sin embargo –y ahí radica su gran valía–, su gesto nunca fue explícito o vulgar, sino que los personajes retratados son portadores de dignidad y distinción, dos adjetivos recurrentes en la labor artística de Kanaga.

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