Kandinsky vuelve al centro de la escena del mercado internacional del arte con una de las obras más importantes de su primera etapa. Christie’s subastará el próximo 14 de octubre en Londres Das bunte Leben (Vida llena de color), realizada en 1907, dentro de su venta de arte de los siglos XX y XXI celebrada durante la Frieze Week. La monumental pintura será uno de los grandes reclamos de la subasta y llega al mercado después de una compleja historia marcada por el expolio durante la Segunda Guerra Mundial y su posterior restitución.
La obra fue restituida en junio de 2023 a los herederos de Hedwig Lewenstein-Weyermann, después de más de cinco décadas vinculada al Lenbachhaus de Múnich. Su devolución culminó años de investigaciones y acciones destinadas a reconstruir la procedencia de la pintura y esclarecer las circunstancias que rodearon su pérdida durante la ocupación nazi de los Países Bajos.
Con unas dimensiones de 130 por 163 centímetros, Das bunte Leben fue el lienzo de mayor tamaño que Kandinsky había realizado hasta ese momento y está considerada una de las creaciones esenciales de sus años de formación. Pintada durante su estancia en París, fue presentada ese mismo año en el Salon d’Automne, una de las citas fundamentales de la vanguardia artística europea, donde recibió una notable acogida crítica.
La pintura pertenece a un periodo decisivo en la evolución del artista. Entre 1904 y 1908, Kandinsky estuvo estrechamente vinculado a París, entonces convertido en uno de los grandes laboratorios de la modernidad artística. La ciudad reunía propuestas y lenguajes que estaban transformando radicalmente la pintura, desde el puntillismo y el postimpresionismo hasta el fauvismo y los primeros experimentos cubistas.
En 1906, Kandinsky llegó a la capital francesa acompañado por la artista Gabriele Münter. Ambos se instalaron inicialmente en la Rue des Ursulines y posteriormente en Sèvres, desde donde se sumergieron en la intensa actividad de la vanguardia parisina. Las visitas al Salon des Indépendants y al Salon d’Automne, así como el contacto con galeristas como Berthe Weill, Ambroise Vollard y Clovis Sagot y con las colecciones de la familia Stein, permitieron al artista conocer de primera mano las nuevas tendencias que estaban revolucionando el arte europeo.
Das bunte Leben es fruto de esta efervescencia. En ella Kandinsky combina influencias del impresionismo, el puntillismo, el simbolismo y el fauvismo para desarrollar un lenguaje cada vez más personal, en el que el color comienza a adquirir una autonomía que será fundamental en su posterior evolución hacia la abstracción.
El cuadro representa un paisaje casi utópico poblado por peregrinos, campesinos, santos, nobles, madres y niños. Las figuras proceden de un imaginario relacionado con las leyendas, el folclore y la tradición religiosa rusa, que Kandinsky transforma mediante una composición dinámica y una intensa utilización del color.
Entre los diferentes motivos destaca especialmente un jinete a caballo que avanza entre los árboles. La figura anticipa uno de los grandes símbolos de la trayectoria del artista y se considera un antecedente directo de El jinete azul, concepto que pocos años después daría nombre al célebre grupo artístico fundado por Kandinsky y Franz Marc.
La obra todavía se encuentra lejos de las composiciones abstractas que convertirían a Kandinsky en una figura esencial del arte del siglo XX, pero contiene ya algunas de las claves de aquella transformación. El color empieza a desprenderse de su función estrictamente descriptiva, mientras las formas adquieren una creciente libertad y la pintura se convierte progresivamente en un vehículo de expresión emocional.
La historia del cuadro, sin embargo, no puede separarse de la convulsa trayectoria de sus propietarios. En noviembre de 1927, Das bunte Leben fue adquirida por Emanuel Albert Lewenstein, empresario y coleccionista de arte moderno de Ámsterdam, y su esposa, Hedwig Lewenstein-Weyermann. La pareja había reunido una importante colección de arte moderno antes de que la ocupación alemana de los Países Bajos alterara por completo su destino.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los bienes de la familia fueron confiscados y la pintura terminó siendo subastada en octubre de 1940. Posteriormente pasó por la colección de Salomon B. Slijper hasta que, en 1972, fue adquirida por el Bayerische Landesbank. Un año después, la entidad la cedió en préstamo de larga duración al Lenbachhaus de Múnich, donde permaneció durante décadas.
La restitución de 2023 devolvió la obra a los herederos de Lewenstein-Weyermann y permitió cerrar uno de los capítulos más complejos de su recorrido. Ahora, tres años después, Das bunte Leben vuelve a adquirir protagonismo internacional al entrar de nuevo en el mercado.
Antes de su subasta londinense, Christie’s presentará la pintura en diferentes ciudades. La obra podrá contemplarse en Zúrich entre el 2 y el 4 de septiembre, en París del 10 al 12 de septiembre, en Nueva York del 17 al 20 de septiembre y en Hong Kong del 22 al 29 de septiembre. Finalmente, quedará expuesta en Londres a partir del 8 de octubre, pocos días antes de la venta.