La exposición Célio Braga: Cuidado con la Pintura, con comisariado de Celso Fioravante, reúne 21 obras recientes del artista y propone un desplazamiento de la pintura desde una lógica de imagen hacia un campo de construcción material. En formatos pequeños —que van de 30 × 20 cm a 45 × 40 cm—, las obras articulan superficie, costura, capas y volúmenes como partes de un mismo sistema.
Célio Braga trabaja con fieltro y seda, acolchados y cosidos a mano, además de pintura y cera, instaurando relieves que aproximan la pintura a procedimientos propios del bordado, el collage y la escultura. La exposición se organiza en torno a un eje recurrente en su producción: la piel, entendida tanto como metáfora como campo de pensamiento.

Célio Braga, O OVO, 2022.
Braga es un artista visual brasileño cuya práctica se sitúa en un territorio expandido de la pintura, donde el acto de pintar se desplaza hacia procedimientos manuales, textiles y escultóricos. Su obra investiga la materialidad como lenguaje, entendiendo la superficie no como un plano ilusorio, sino como un cuerpo sensible, atravesado por el tiempo, la memoria y la experiencia.
Trabajando con materiales como fieltro, seda, cera y pintura, Braga construye superficies acolchadas, cosidas y estratificadas a mano. La costura —gesto central en su proceso— introduce una dimensión temporal lenta y repetitiva que aproxima la pintura a prácticas tradicionalmente asociadas al bordado, la reparación y el cuidado. En este cruce disciplinar, sus obras adquieren relieve, volumen y una presencia casi orgánica, alejándose de la imagen para afirmarse como objeto.

Célio Braga, TREZE CÍRCULOS COLORIDOS, 2025.
Memoria, fragilidad, deseo, duelo, cuidado y finitud atraviesan la investigación del artista. A través de un trabajo lento, manual y repetitivo, el gesto insistente de Braga opera simultáneamente como práctica de cuidado y como registro del desgaste y del paso del tiempo.
La elección del pequeño formato para Zipper Galeria de Sao Paulo, se podrá visitar hasta el 28 de febrero, estructura también la muestra como una postura ética, basada en un uso consciente de materiales —en su mayoría reciclables, de bajo costo y frecuentemente provenientes de donaciones—, reforzando una economía sensible de los recursos y de los afectos.