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El Ayuntamiento de Quart cierra definitivamente y sin miramientos su museo de referencia

El Ayuntamiento de Quart cierra definitivamente y sin miramientos su museo de referencia

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Tengo una vinculación especial con el museo de la alfarería de Quart, de hecho, es un museo no adscrito con una colección realmente interesante que ha hecho durante años de museo, de centro de arte y de espacio de valor añadido de la población. Y es que de centros cívicos y culturales puede tener cualquier población pero de Museu de la Terrissa, no. El museo lo he visto crecer durante décadas gracias al entusiasmo de un alcalde extraordinario, Pere Cabarrocas, que logró primero formar una colección para después hacerlo, en la época ya del alcalde Quim Cufí -otro entusiasta- y de la complicidad de Enric Vilert -entonces presidente de la Diputación de Girona-, un espacio de referencia que se inauguró en 2011 con entusiasmo de todos. En torno a este proyecto, y mucho antes del edificio, se organizaron ferias de divulgación de la alfarería y certámenes de arte cerámico con la complicidad de Artesanía de Catalunya -que todavía no entiendo cómo no está bajo los paraguas del Departamento de Cultural- y donde fui jurado y aprendí y captó la importancia contemporánea y tradicional de esta variante del mundo del arte. La verdad es que con luto en el alma ver cómo se cierran equipamientos culturales estratégicos como éste, con justificaciones bastante precarias, pero aún me duele más ver el silencio sepulcral del sector. Lo cierto es que ha sido un cierre muy sibilino y sin hacer ruido, encubierto por completo. De aquellos que la política maquiavélica suele articular. Hago un poco recopilación de datos para ponernos en precedentes de este acto indigno, por cualquier representante que quiera la cultura.

El 9 de diciembre de 2020, El Punt Avui publicaba lo siguiente: "Los efectos de la crisis ya se empiezan a notar en las arcas municipales y una de las primeras víctimas en el Ayuntamiento de Quart ha sido el Museo de la Alfarería, que se cerrará durante un tiempo, a partir del 13 de diciembre, para reabrirlo el próximo año bajo un nuevo concepto más allá del museístico y encararlo como servicio para la dinamización económica y atracción de visitantes al municipio, como ha explicado el concejal de Promoción Económica, Transparencia e Identidad Cultural, Jordi Batlle." Lo cierto es que desde entonces, el nuevo modelo ha brillado por su ausencia y lo que el consistorio ha articulado es su desmantelamiento para convertirlo en no sabemos aunque. Posibilidades había un montón, como tener la tutela a distancia de un modelo de éxito como el que propugna el Terracotta Museo de La Bisbal, donde el consistorio de esta villa sí le ve como algo esencial. Pero no, Quart lo cierra, le deja sin modelo y, por más inri, también se cargó sin dilaciones su director Joan Vicens Tarré que declaraba en el 2020 todo perplejo: "No me esperaba la decisión después de diez años dedicado a gestionar ese equipamiento cultural". El ex director añadía: "No es un museo sólo, hacemos muchas actividades escolares, que son su esencia, ya que el trabajo es reivindicar este patrimonio en torno a la alfarería que tenemos en Quart. Creo que se trata de una decisión drástica y que afecta al sector más débil, como es la cultura ¿Si tuvieras que decidir qué cerrar, si una biblioteca, la piscina municipal, el pabellón de deportes o un museo, qué crees que es el menos popular? tienes", declara Joan Vicens Tarré, que también es el actual director de la Asociación de Museólogos de Catalunya.

No lo sé, aparte de sol y playa, Cataluña y las comarcas gerundenses se han particularizado para poner el hecho cultural como emblema de civilidad, educación y cultura para transformar la percepción de los ciudadanos y ciudadanas de este país. Esperamos que la penosa actuación de un alcalde que pasará huidizo, como todo el mundo en la vida, se pueda revertir, que no tenga la impunidad de cargarse el legado de más de treinta años de trabajo de sus predecesores. Y esperamos que las elecciones penalicen actuaciones de estas características. Sabiendo cómo sabemos que la cultura y la museología se está repensando y que hay que llegar a las nuevas generaciones y propiciar nuevas dinámicas, la ruptura emocional y cultural que supongo cerrar un museo debe hacernos pensar. En el 2020 no dije nada porque siempre debe dejarse un margen de tiempo. Ahora el silencio sería cómplice de estas actuaciones de hacer política con vuelo gallináceo. ¿El Departamento de Cultura está de acuerdo? ¿La delegación de cultura de la Generalidad de Cataluña está de acuerdo? ¿El sector museológico está de acuerdo? ¿La población de Quart, una gran parte actualmente ciudad dormitorio, está de acuerdo? Tengo mis dudas.

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